viernes, 17 de abril de 2015

Infidelidad y bordería

Y de pronto un día me doy cuenta de que un "ser" que creía que se había quedado en el pasado controla los días que Mihombre trabaja y yo me quedo sola en casa (no se debe de acabar de enterar que me he casado porque he querido y que además Retoño forma parte de nosotros).
Él, que también está casado, le debe traer floja esa palabra llamada fidelidad.
Que en su día nos dimos un poco de amor, sí, cierto, que no nos queríamos comprometer a nada más, aún más cierto, y que después de pasar por el Gato Verde le dejé las cosas claras, cierto también.
Que me perdió y se dio cuenta tarde de que significaba algo más para él, pues lo desconozco, pero sé que para mi sólo fue una relación de transición y que nunca iba a ser nada más.
El día después del Gato Verde le dije que salía con alguien y que no me volviese a llamr, que no era lo correcto. No le pareció bien, pero no volvió a llamar.
Pero las nuevas tecnologías a veces juegan malas pasadas y el wasap se descargó en su móvil, y con ello mi foto entre sus contactos. La tentación le debió ser grande.
Y apareció otra vez en mi (vida) móvil.
Y como en un principio sólo saludaba, preguntaba qué tal...pues no le vi mala intención, él también se había casado, tenía ya dos críos. Que inocencia. Poco después me di cuenta de que debía de haberle bloqueado o algo así, pero no sé ser borde con la gente y tengo la mala y educada costumbre de contestar cuando me hablan, no lo puedo evitar.
Así fue que le contesté a ese primer wasap. Error. Fue como abrirle la ventana a un vampiro. Se quedó en mi (vida) móvil en forma de tono de wasap e iconitos varios. Y pronto llegó el momento de esquivar propuestas inapropiadas.
Y si esto no era suficiente pasó de la realidad virtual a la vida real, por circunstancias de la vida me lo tengo que encontrar en determinadas ocasiones y ver como me hace ojitos.
Cuando Retoño nació pensé que iba a parar. Pero no, continuó como si Retoño y sus circunstancias y problemillas no existieran. Frases del tipo "¿cuando nos vemos? Tengo ganas de verte" son recurrentes. Me pregunto si tiene ganas de verme desde hace casi ocho años que lo dejamos. No le doy pie a nada y ahí sigue, que pesado. Y como no sé ser borde, pues ahí que sigo sin bloquearlo.
Pero la última ya fue gorda. Ahí va la conversación (de wasap, claro):
- Sé que el domingo estás sola todo el día, a las 8 salgo de trabajar y voy a tu casa. ¿En qué piso vives?
- ¿Estás de coña? Estoy durmiendo con el niño.
- Me haces sitio en la cama.
- Te vas un rato a la mierda, que allí sí que hay sitio. En mi cama no.

Siempre hay una primera vez para ser borde

2 comentarios:

  1. Pues,....alguien apareció después de 20 años,.....y lo mismo,.....pero yo ya no contesto ni doy explicaciones.Somos mayorcitos

    No a la gente que nos da dolor de barriga, que pereza

    Besos

    Luna

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  2. Y tanta pereza... Eres la primera persona que me comenta!!! Que alegría me he llevado

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