martes, 31 de mayo de 2016

Estoy en facebook

El otro día me puse a "fozar" en internet y sin saber muy bien como fui capaz de hacer una página de mamacorrecaminos en facebook. Así, tal cual, Mamacorrecaminos es una página de facebook.
Soy capaz de ser un poco más activa porque siempre es más sencillo, rápido  y dinámico comentar en una red social.
Y dicho esto, también deciros que me encantará ver gente por mi página y compartir mis inquietudes y todo lo que se me pasa por la cabeza.

jueves, 26 de mayo de 2016

Antes

Encontré una cinta de los Dire Straits, la puse en el cassette del coche y de pronto recordé de donde la había sacado. Me la había regalado él. Él es ahora sólo un Fantasma. Puse los Dire Straits y los acordes me llevaron a un pasado que sólo sé que existió porque su recuerdo persiste en mi memoria, pero es un recuerdo irreal, como él sólo es un fantasma a veces dudo que existiese.
Es un trozo de mi vida que ocurrió antes de llegar al Gato Verde y conocer a Mihombre.

Eran días llenos de Dire Straits, Génesis, Janis Joplin, Frank Zappa y Pink Floyd. Días de muchas lágrimas, de cigarrillos apurados, de demasiado alcohol en tu cuerpo, de ausencias durante horas...
De un corazón que rompías cada día y que intentabas, sin éxito, recomponer cada noche.
De proyectos de un fututo que no existía. De dormir en un colchón en el suelo. De jugar a los naipes tardes enteras.
Días de paseos bajo el sol, buscando una sombra. De mirar las cigüeñas en sus nidos.
Vestidos con camisas de cuadros, pantalones vaqueros y botas de montaña.
De buscar un rio sin agua. De llegar al último refugio. De odiar la piscina en verano. Correr al mar cuando lo buscábamos.
Días en los que te echaba de menos y al rato de más. La equivocación de buscar ser feliz a tu lado.
De buscarte en las calles bajo la lluvia. Empapándome por fuera para confundir las lágrimas con la lluvia que caía. Para no notar el frío que me trasmitías.
De cartas intentando explicar lo inexplicable. De culpas.  De bombones llenos de licor.
Días en los que nos quedábamos sin cenar. En los que yo rompía fotos. Ni una foto tuya me queda. Pero recuerdo tu cara porque a veces apareces en mis sueños. Y en esos sueños te recuerdo que ya no estás, que estás muerto, y te pido que te vayas. Que no vuelvas. Que aquellos días se acabaron.
Que ya no soy aquella niña de 20 años a la que le prometiste una vida libre, llena de aventuras y cosas nuevas. Porque mentiste. Me metiste en una jaula.
Me alejaste de la gente que de verdad me quería, me convenciste de que sin ti yo no tenía ningún valor, que no era nada, que era absurda. Y me lo creí. Todo. Incluso cuando decías que me querías.
Hasta que llegó aquel día en que me dijiste que el objetivo de tu vida era acabar conmigo. Esa fue tu única verdad. Y tuve más miedo del que podía imaginar. Tuve tanto miedo que supe que tenía que escapar.
Horas largas en un autobús. Llorando toda la desesperación. Regresando a un lugar. Intentando volver a ocupar un sitio que me perteneciese. Reencontrarme. Días difíciles. Con el estómago en un puño. Días de amenazas y de miedo.
Llamadas y mensajes a todas horas. Oir el teléfono y comenzar a temblar.

Y un día él se convirtió en un Fantasma. Me enteré porque me avisaron.
Silencio.
El miedo aun regresa por las noches. En sueños aun lo veo.

sábado, 14 de mayo de 2016

Buscando un regalo con mi madre

Agotada. Ahora mismo estoy agotada. Por ir a comprar un regalo a un recién nacido. Yo ya dudaba si intentábamos comprar un regalo o estábamos buscando el arca perdida.
Hoy fui a trabajar por la tarde y como a las 18:30 salía quedé con mi madre que quería ir a comparle un regalo a una compañera que acaba de tener una niña. Hasta aquí el plan parecía guay. Me imaginaba comprando el regalo y luego aprovechar para tomar algo juntas.
Salí del trabajo, pasé por casa a recoger a Retoño y luego fui a recoger a Mamamía. Nos fuimos al centro comercial. Como llueve y es sábado había mogollón de gente. Encontar una plaza para aparcar fue un milagro.
Centro comercial a tope de gente y ruido. Vamos a la tienda de ropa de niños y después de enseñarle a Mamamia un montón de ropa que me parecía bonita no se decidió a comprar nada por dudas con la talla.
Nos vamos a otro centro comercial especializado en puericultura. Después de estar allí dando vueltas hasta tener sensación de tiovivo se decide a cogerle una toalla (que siempre es útil) y un juguete. Cuando ya por fin vislumbraba la libertad veo a lo lejos a Mamamia hablando con una chica. Como soy miope me tuve que acercar más... ¿Quien era? La susodicha del regalo. Yo escondiendo la caja debajo del carrito de Retoño.
Como la chica siguió dando vueltas por allí buscando pijamas para su recién nacida (se ve que previsora no es) mi madre dijo que ya no podíamos ir a la caja ya que íbamos a coincidir. Así que seguimos por allí también dando vueltas. Al mismo tiempo Retoño se iba cabreando del cansancio que llevaba. Se ve que el chiquillo tiene un reloj interno y sabía que era la hora de ponerle el pijama, no de estar en aquel sitio con luces de neón que casi necesitábamos gafas de sol.
Cuando por fin nos pudimos marchar (mi ilusión de ir a tomar algo se fue al garete dado la hora que era) Retoño ya estaba llorando y sin acomodar de ninguna manera. Fuimos para el coche y mientras yo colocaba unas cosas dentro la puerta se vino encima de mi cara y me dio en toda la mandíbula. Ahora me duele el oido y parte de la mandíbula al masticar.
Mi madre que no sabe poner a Retoño sujeto en la silla de coche. Yo con poca paciencia ya.
Pero ya estoy en casa. Y Retoño cenó sin rechistar. Y Mamamia compró el regalo.

jueves, 5 de mayo de 2016

Melancolía

Tengo un montón de cosas que contar y al final me pongo a escribir un día en que no estoy en mi mejor momento. De esos días que vuelves al fango y notas tristeza en el centro del pecho.
La causa es nuevos especialistas, más revisiones, más pruebas... Más agotamiento, más nervios y más miedo.
Hoy por la tarde fui a mi clase de dibujo (voy  2 horas a la semana) sin ningunas ganas, pero obligándome a ir porque quedarme en casa no iba a ser mejor. El profe nos puso de música de fondo la banda sonora de la película de Amelie, que me encanta pero al mismo tiempo me parece melancólica. La verdad es que me pareció la música idónea para mi estado de ánimo.
Dentro de un rato me tengo que ir a trabajar en turno de noche. No tengo ningunas ganas. Me gustaría poder quedarme en casa y cuidarme yo, que hoy no me encuentro bien para cuidar de otros.
La verdad es que me gustaría ser un caracol y guardarme en mi concha.