jueves, 26 de mayo de 2016

Antes

Encontré una cinta de los Dire Straits, la puse en el cassette del coche y de pronto recordé de donde la había sacado. Me la había regalado él. Él es ahora sólo un Fantasma. Puse los Dire Straits y los acordes me llevaron a un pasado que sólo sé que existió porque su recuerdo persiste en mi memoria, pero es un recuerdo irreal, como él sólo es un fantasma a veces dudo que existiese.
Es un trozo de mi vida que ocurrió antes de llegar al Gato Verde y conocer a Mihombre.

Eran días llenos de Dire Straits, Génesis, Janis Joplin, Frank Zappa y Pink Floyd. Días de muchas lágrimas, de cigarrillos apurados, de demasiado alcohol en tu cuerpo, de ausencias durante horas...
De un corazón que rompías cada día y que intentabas, sin éxito, recomponer cada noche.
De proyectos de un fututo que no existía. De dormir en un colchón en el suelo. De jugar a los naipes tardes enteras.
Días de paseos bajo el sol, buscando una sombra. De mirar las cigüeñas en sus nidos.
Vestidos con camisas de cuadros, pantalones vaqueros y botas de montaña.
De buscar un rio sin agua. De llegar al último refugio. De odiar la piscina en verano. Correr al mar cuando lo buscábamos.
Días en los que te echaba de menos y al rato de más. La equivocación de buscar ser feliz a tu lado.
De buscarte en las calles bajo la lluvia. Empapándome por fuera para confundir las lágrimas con la lluvia que caía. Para no notar el frío que me trasmitías.
De cartas intentando explicar lo inexplicable. De culpas.  De bombones llenos de licor.
Días en los que nos quedábamos sin cenar. En los que yo rompía fotos. Ni una foto tuya me queda. Pero recuerdo tu cara porque a veces apareces en mis sueños. Y en esos sueños te recuerdo que ya no estás, que estás muerto, y te pido que te vayas. Que no vuelvas. Que aquellos días se acabaron.
Que ya no soy aquella niña de 20 años a la que le prometiste una vida libre, llena de aventuras y cosas nuevas. Porque mentiste. Me metiste en una jaula.
Me alejaste de la gente que de verdad me quería, me convenciste de que sin ti yo no tenía ningún valor, que no era nada, que era absurda. Y me lo creí. Todo. Incluso cuando decías que me querías.
Hasta que llegó aquel día en que me dijiste que el objetivo de tu vida era acabar conmigo. Esa fue tu única verdad. Y tuve más miedo del que podía imaginar. Tuve tanto miedo que supe que tenía que escapar.
Horas largas en un autobús. Llorando toda la desesperación. Regresando a un lugar. Intentando volver a ocupar un sitio que me perteneciese. Reencontrarme. Días difíciles. Con el estómago en un puño. Días de amenazas y de miedo.
Llamadas y mensajes a todas horas. Oir el teléfono y comenzar a temblar.

Y un día él se convirtió en un Fantasma. Me enteré porque me avisaron.
Silencio.
El miedo aun regresa por las noches. En sueños aun lo veo.

4 comentarios:

  1. Ohhhhh que bien escribes!!! Me ha parecido estar leyendo una novela... Siempre me encanta leerte... pero esta vez te has superado... Lo peor es que no es una novela, que es una dura realidad. Lo mejor que ya se ha convertido en un recuerdo del que no debes olvidarte del todo porque forma parte de lo que eres ahora.
    Precioso.

    rocío

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  2. Viví algo similar a los 16 años y creo que estas cosas marcan mucho el carácter y las relaciones posteriores. Me ha costado muchos años reponerme de aquello.

    Ojalá pudiera escribirlo tan bien como tú para superarlo del todo.

    Un beso!

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    1. Y además si sucede en edades donde aun estás "madurando" yocreo que incluso marca más. Un beso

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