jueves, 27 de julio de 2017

Juana Rivas

Yo apenas veo la televisión y a veces me conecto a internet para ver cosas muy puntuales. Así que cuando hoy me conecté y vi el nombre de una mujer, Juana Rivas, por todos lados, no sabía de qué iba el asunto. Así que me puse a leer. Y aluciné.
Una madre que se esconde porque no quiere que sus hijos vayan con su padre, que tiene una condena por maltrato.
Lo peor es que me suena que no es la primera vez que pasa algo así. Si no hay maltrato a los hijos, "sólo" a la madre, este padre tiene derecho a verlos.
En estos casos la justicia no es que esté ciega, está muerta y momificada. Una persona que es capaz de maltratar al otro progenitor ha demostrado que no es apto como padre (o madre). Aquí sólo debían primar los derechos de los niños, porque ser espectadores de violencia de este tipo los deja marcados. Además según el Convenio de Estambul, “el niño se considera víctima de violencia de género solo por haber sido testigo de esa misma violencia, sin necesidad de padecerla en primera persona”.
No entiendo porque este convenio no se aplica a estos casos.
Juana, que ha sido víctima de maltrato (existe una condena), que ya habrá pasado miedo suficiente mientras convivía con este hombre, tiene que seguir ahora pasando miedo, incumpliendo la ley y siendo buscada por hacer lo que cualquier madre haría, proteger y cuidar de sus hijos.
No entiendo como el protegido en este caso es el padre y no ella. Porqué tiene que esconderse ella y no el que hace el daño.
Luego mucha gente tiene colgado en su perfil de face la frase "Juana está en mi casa". Y es que cualquiera la esconderíamos. Y callaríamos la boca. Y le diríamos que puede quedarse hasta que el mundo gire un par de veces y se vuelva cuerdo. Porque tod@s comprendemos que huya. Pero no aceptamos que se hagan así las cosas. Si la víctima sigue viviendo con miedo, es que no se está actuando bien, la solución queda lejos.
Que noches de insomnio debe pasar, pensando en qué va a ser de ella y sus hijos.
Yo no entiendo mucho de leyes, pero se ve que hay casos en los que el sentido común no impera.

domingo, 23 de julio de 2017

Personas que vienen y bah

Cuando eres madre (y padre) de un niño "diferente" te das cuenta de las personas que te rodean.
Yo no sé si a más padres les pasa, pero me imagino que sí, que no seremos los únicos:
Hay familia que al principio se vuelca contigo y el niño, pero con el tiempo deciden tener el menos trato posible, porque "ojos que no ven, corazón que no siente". Y dejan de preguntarte por el niño, ya no hay llamadas, ni wasaps y aun menos visitas. Y tu, que finjes que no te das cuenta, sigues yendo por su casa o por su trabajo a saludarlos, porque son familia cercana y los echas de menos, y no va en tu carácter los conflictos. En ese momento se deben sentir algo culpables porque te ponen mil disculpas por no haber contactado en varias semanas. Pero luego la cosa sigue sin cambiar. No existe el "¿qué tal estais?". Porque se suponen que tienen una vida ocupada. Tu no, claro.
También hay amigos que desaparecen. Eres madre y ya no puedes hacer cosas "guays". No sirves para pasar un buen rato. Y del dramón que estás viviendo, pues no quieren saber nada. No vaya a ser que la tristeza contagie.
Luego están los conocidos con los que te juntas en un mismo espacio en alguna celebración como un cumpleaños y no dejan de mirarte con una mirada mezcla de morbo e intriga. Y van haciendo preguntas a los de tu alrededor pero nunca a ti. Y tu tienes deseos de darles una patada en la espinilla. Pero por otro lado tienes superamigos que en ese momento le gritan a esa persona "¡pregúntale a la madre, que la tienes ahí"! Y te hace sentir orgullosa de esa amiga que se cabrea por ti.
Y es que esta es la parte buena, mientras hay gente que "bah!", hay gente que viene y se queda.
Yo la verdad es que me siento afortunada con los amigos que tengo, que superan a los que se han ido y que han sustituido a la familia que se ha alejado.
Amigos que te preguntan a diario cómo estais. Que si saben que Retoño está malo quieren ayudar en lo que sea. Que cuando les dices que ya está bien suspiran de alivio. Que si no lo ven en una semana lo echan de menos como si fuera su sobrino favorito. Que veros casi a diario se ha convertido en lo normal.
Amigos que esperan por vosotros a que tengais un día libre para una cena y unos gin-tonic a continuación. Que siguen pensando que sois los amigos más divertidos que hay. Y tienen paciencia aunque no deis señales de vida. Esos que al principio preguntaban cada dia como estabais vosotros. Que me entendían y que decían conmigo que la vida era una mierda.
Amigas de toda la vida, que ahi estarán para siempre y punto.
Amigas nuevas que os acercaron las circunstancias. Que no hablais a diario. Pero que una dice "necesito una cerveza y un cigarro" y allí aparece la otra en cuanto puede, a la velocidad de lo que la maternidad le deja.
Y otros que quieren a Retoño por lo especial que es. Y que ven lo bueno que hay en él y no sus diferencias. Y que dibujan tu casa de colores para que sea todo aun más especial.
Y también la novia de Retoño. Que lo besa y le da mimos cuando nos encontramos.

Ojala sepais cada uno quienes sois, porque no me apetece poner nombres. Sois las personas que habeis llegado y no quiero que os marcheis.